En España
contamos con la presencia de la subespecie C.e. hispanicus (ciervo
ibérico).
El ciervo ibérico es llamado de diferente forma según la región donde nos encontremos; en castellano: ciervo o venado, más común el segundo, en catalán y gallego: cervo, y en euskera: oreñá. En Asturias se le denomina venáu. A la hembra se la denomina cierva, venada o pepa en todas las regiones de España.
Es un animal que se distingue a primera vista por su cornamenta ramificada, salvo en el periodo primaveral en el cual esta se desprende en el proceso llamado desmogue (marzo), para rápidamente en un periodo de dos o tres meses, volverle a crecer, siendo esta nueva cornamenta generalmente más ramificada y de mayor grosor que la anterior. Alrededor de los diez años llega a su máxima plenitud. En los ejemplares muy mayores ésta va deteriorándose año tras año. Las hembras carecen de cornamenta.
La época de celo del venado trascurre entre mediados de septiembre y principios de octubre. Es en este momento cuando su cuerna está totalmente desarrollada (liberada de la “correa” o capa aterciopelada que luce hasta el final del desarrollo), elemento que le sirve para entablar los combates con sus congéneres logrando así cubrir el mayor número de hembras y hacer mayor su harén (que puede llegar hasta las 40 o incluso 50 hembras).
Este periodo se conoce como berrea debido al sonido gutural que emiten los machos durante el ocaso y la aurora de esos días.
La gestación dura todo el invierno para ser en la primavera (mayo, junio) el momento en el que las hembras paren una única cría.
Espero que os haya gustado y aquí os dejo un dibujo hecho por mi,
Claudia.






